El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Un corazón lleno de las palabras de vida que vienen de Dios bendice cuando habla. No sólo por lo que dice, sino por la gracia y la misericordia con que lo dice.
Hay que aprender a concentrarnos más en el qué, en el milagro de la gracia, y a dejar de mirar tanto el reloj, a dejar de concentrarnos en el cuándo ocurren las cosas.
Jesús está enfocado en defender a los trabajados que se acercan a él con fe. Su gracia es abundante, y está en primer plano, pues es su prioridad.
El Señor Jesús nos muestra al Padre cercano, que nos ve en lo secreto, que conoce y provee por su gracia en nuestras necesidades.
En la cosmovisión bíblica, ser impasible es tener el corazón endurecido, seco y muerto.
Es con los ojos nublados por las lágrimas, que preguntamos con Juan el bautista: ¿Eres tú, Jesús?
El ministerio de un pastor no es amenaza al ministerio de otro pastor. Somos aliados.
El mensaje del reino consiste en la realidad del reinado de Cristo en todas las áreas de nuestra vida.
Dios es quien dirige y gobierna sobre su obra en el mundo, por lo tanto, es también quien llama, sustenta y protege a sus misioneros.
El Señor nos instruye a no cargar con los rechazos como si fueran asuntos personales. Nuestra tarea sigue siendo la misma: ser canales del amor de Dios.
Jesús nos envía hasta lo último de la tierra. Pero todo debe comenzar por la casa.
No tenemos por qué aceptar un destino cerrado, un callejón sin salida de padecimiento y quebranto: estamos bajo el buen gobierno de Dios.
Seamos compañeros en el trabajo de cosecha del reino de Dios.
Jesús abre la mesa para saciar esa hambre, y el pan de vida es su propio corazón.
Un nuevo reino, el reino de los cielos, está amaneciendo con Jesús.
El diablo quiere que seamos inútiles en el mundo para que no participemos en los propósitos de Dios de rescatar a su mundo por su amor.
Confía en la gracia de Dios para regresar al comienzo, para volver a escribir la historia.
El Padre quiere dar vida; el anti-padre quiere dar muerte. El Padre quiere dar alegría; el anti-padre quiere dar aburrimiento y amargura.
Me pregunto: ¿Cómo seremos recordados los de esta generación?
Al seguir a Jesús, nuestro asunto es la vida, con sus altas y bajas, tristezas y alegrías. Tenemos mucho que hacer porque estamos vivos.
Señor Jesús, tenemos tanto que aprender de ti.
La devoción a Cristo con carácter divino comenzó desde el momento en que vivió el Jesús de la historia.
La misión integral articula palabra y servicio, fe y acción, espiritualidad y compromiso público, evitando reduccionismos que empobrecen el testimonio cristiano.
La creación física ha sido hecha por Cristo, y para Cristo.
Por su gracia, Dios es invisible. Y también por su gracia, se nos ha hecho visible en Cristo Jesús.
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