El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
No nos quedemos callados, mudos ante tantos valores antibíblicos en torno a los extranjeros, los marginados, los desprotegidos, los oprimidos, los despreciados por su color de piel y otros.
Quizá una de las mayores batallas espirituales de nuestro tiempo sea esta: aprender a estar con Dios sin sentir que estamos perdiendo el tiempo.
El nacimiento de la Iglesia cristiana interdenominacional fue resultado de la diáspora de familias metodistas, bautistas, presbiterianas y pentecostales que migraron del centro de la Ciudad de México.
El Espíritu Santo conoce perfectamente los entresijos más complejos del alma humana y él tiene una facultad única, porque es Dios en toda su plenitud y actúa de formas diversas en nuestro mundo interior.
Lo que se necesita para dar fruto no es una capacidad racional superior, ni contar con un entendimiento privilegiado para razonar los enredados misterios de los dogmas teológicos. Lo que se necesita es un corazón dispuesto.
Que inunde de paz tu sueño. Que guarde en todo tu vida y su gracia te abra senderos.
No voy a saber absolutamente todo acerca de lo que significa creer. Pero tengo certezas que nadie puede arrebatarme.
Llegó un diluvio de locura que desbordó todos los mares bajo el halo rojo de la luna,
Sería bueno hacer una evaluación y hasta un balance profundo de nuestro estado espiritual, como si de una analítica de control de nuestra salud se tratase.
Jesús dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”
No se puede predicar un Evangelio que sea irrelevante al dolor del prójimo y que dé la espalda a su desesperación.
Servir a Dios no siempre conduce a los aplausos, las más de las veces nos conduce a habitaciones donde sólo Dios escucha, a madrugadas de rodillas, a batallas que se libran sin testigos.
La longanimidad no es simplemente un término teológico olvidado, sino una virtud que puede llegar a ser profundamente humana y espiritualmente necesaria.
La Iglesia Cristiana Evangélica de Puertollano fue galardonada por sus “más de cien años de compromiso social y humano”. “El mérito no es nuestro, sino de Él”, dijo el pastor al recoger el premio.
El problema no es que el Evangelio sea anticuado. El problema es que resulta demasiado incómodo para nuestro egoísmo moderno.
Fui misionero en Turquía y me tachaban de infiltrado político. En España me tachan –a los evangélicos en general– de infiltrado ideológico de ciertas agendas geopolíticas.
El derecho a creer en público: una defensa cívica de The Change
No me dan nombre mis obras; aunque entre los surcos queda el fruto y cosecha de mis horas, de mi labranza y mis poemas.
Si uno pierde la visión del prójimo sufriente, no se diviniza por mucho que alabe y mire hacia arriba buscando ser de naturaleza celeste.
Las crisis de fe nos ayudan a desarrollar una comprensión madura del cristianismo.
Si se alzan pensamientos oscuros que me transforman en noche el día.
Dios no se asusta de tu cansancio, no rechaza tus lágrimas, no se decepciona de tu debilidad. Al contrario, se acerca y fortalece en medio de la fragilidad.
El Señor está con aquellos que en humildad le aman, le sirven y, en su pequeñez, se convierten en agentes de liberación del Reino de Dios en la tierra a favor de aquellos que les necesitan.
Una impactante sentencia judicial hará que los cristianos defensores de Trump digan: “¿Veis? Todo lo que decimos sobre Europa es cierto”. Por Bruce Barron.
La Sra. fiscal finlandesa habría condenado a Jesús cuando en Juan 8.11 le dijo a la mujer adúltera “Ni yo te condeno; vete, y no peques más”.
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