El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Del sufrimiento propio sólo son plenamente conscientes el que lo padece y Dios.
El tema es un hermoso canto a la confianza en Dios en medio de las dificultades.
La nueva identidad del gallego evangélico tras abrazar la nueva fe: abandonaron ancestrales y arraigadas creencias populares, fruto del sincretismo mágico-pagano y del catolicismo implantado desde el s. XVI.
Todo es juicio o, por el contrario, gracia inmerecida en la relación entre Dios y los hombres.
Es más que posible vivir una vida nueva precisamente porque Jesús el Mesías venció la muerte.
Jesús me estará esperando en la cima porque no confié en mis méritos sino que acepté su invitación para entrar en el Reino de Dios.
El himno expresa cómo la cercanía de Dios permite sobreponerse a las mayores desgracias porque El es realmente el que puede otorgar descanso y paz.
Partiendo del texto de Apocalipsis 7: 14, la canción habla de conceptos como el de la limpieza de los pecados o el blanqueamiento que viene de la sangre del Cordero.
El Padre conoce nuestras necesidades incluso mejor que nosotros mismos.
La Biblia dice que podemos tener certeza y seguridad porque fue Jesús – no nosotros – quien ganó la salvación por nosotros.
La vida cristiana es una batalla y además lo es de manera continua, pero su metodología no es la de los ejércitos humanos sino la del corazón de Dios.
Para aquellos que en algún momento de nuestra vida recibimos a Jesús como nuestro Señor y Salvador, la vida tiene otro sentido.
En tiempos de desgracia, de zozobra, de dificultad, de ataque no se me ocurre mejor conducta que la señalada por este negro espiritual.
Hay victoria en Jesús incluso en las situaciones más difíciles.
“La realeza que se obstina, Tu cabeza que se inclina, Mi pobreza que termina en la cruz”.
Es Dios mismo y no una criatura a quien debemos agradecer y de quien podemos esperar todo lo bueno.
La Biblia es muy clara al señalar que la única roca sobre la que se pueden asentar los creyentes es Dios.
Al final de los tiempos, se llamará a la gente escrita en el Libro de la vida.
La tentación, la maldad, la hipocresía, la corrupción, la inseguridad, el temor pueden asediarnos, pero de ellos sólo nos librará Jesús.
El himno invita a la gente a convertirse y acudir a Dios. Jesús llama a todos y lo hace de una manera dulce y amorosa.
Análisis de la actividad de los evangélicos en Latinoamérica en la vida pública, como iglesia y en política. Entrevista a César Vidal.
La canción es una invitación a despertar para todos aquellos que ahora mismo están espiritualmente dormidos.
En el ministerio hay desgaste, pero la gracia del Señor siempre está presente.
Lo que resulta atractivamente hermoso en Jesús es su persona, su conducta y sus enseñanzas.
Debemos recordar que Dios está esperando a que acudamos a El para ayudarnos.
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