El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El relato de los dos primeros capítulos de la Biblia concentra la atención en las acciones fundamentales de Dios: crear, separar, ordenar, nombrar, bendecir y establecer.
La Iglesia está compuesta por aquellos comprados al precio de Su propia sangre que, en virtud de su arrepentimiento y fe en Jesucristo, fueron y han sido limpiados de sus pecados y santificados por su Espíritu Santo.
Conversamos sobre el duelo con Gina Campalans. Además, el doctor Roca habla sobre el tratamiento de las diferentes alergias, y Alfonso Ropero examina la historia de la iglesia, los Padres apostólicos de los primeros siglos y las herejías más destructivas de la historia.
Si los creyentes en Jesucristo hemos de reflexionar y meditar en algo, para nuestra propia salud espiritual y emocional, será en lo que él ha mandando y las promesas que también nos ha concedido.
La obra donada por Ken Barrett recoge el itinerario de viaje de Richard Twiss en la España del XVIII, unas décadas antes de que lo hiciera George Borrow distribuyendo Biblias.
Testimonios como los de Pascuala, muestran fehacientemente que la expansión protestante entre los indígenas es mayormente resultado del trabajo de creyentes indígenas.
Necesitamos un reinicio: escuchar más, juzgar menos, reconocer nuestros errores, perdonar y aprender a hablar de otra manera con justicia.
Dios nos dio la facultad de hablar. Usemos nuestras palabras para dar vida y esperanza. Escuchemos atentamente, y hablemos con prudencia y con sentido
Tratamiento de las alergias con el Dr Roca; Gina Campalans y la pérdida de un ser querido; y los Los Padres apostólicos y las herejías con Alfonso Ropero.
Todos necesitamos oír el mensaje de “las palabras de esta vida”; y a la luz de lo que oye, cada cual tiene la opción de aceptar o rechazar dicho mensaje.
Durante la Revolución Francesa, tuvo lugar la mayor ola de protesta anticlerical que ha conocido Europa.
El agnóstico no niega a Dios, como lo hace el ateo, sino que lo imagina incapaz de ser concebido por la mente finita del hombre, por muy desarrollada que esté.
De alguna manera, “todos fracasamos en dar amor”; pero si estamos dispuestos a aprender, podemos alcanzar nuevos niveles de amor y madurez en nuestro comportamiento y relaciones; y eso a veces, aun con lágrimas.
Historiadores del ateísmo han establecido sus orígenes en los antiguos filósofos griegos, en torno a los siglos V y VI antes de Cristo, considerando a Diágoras de Melo como el primer ateo, lo que le dio bastante mala fama.
Sólo volviéndonos a Él es que podemos unir nuestro anhelo por la eternidad con la realidad de la experiencia de la misma, encontrando la paz.
Hay ciertos calificativos que cuando se utilizan contra alguien, le condenan prácticamente al ostracismo. Si lo peor que puedes decir de una iglesia, es que es una “secta”, no hay término teológico más desprestigiado en el mundo académico que el de “fundamentalista”.
El ateísmo niega todo lo que el cristianismo afirma.
Este evento se ha consolidado como una cita muy especial donde la fe, la cultura y la solidaridad se unen para llevar ayuda a quienes más la necesitan.
El pueblo de Dios necesita buenos maestros de la Palabra de Dios, que enseñen y que guíen a los creyentes a ser todo cuando nuestro Dios nos ha dicho y se ha propuesto que seamos; ¡y siempre en y por Cristo!
El cuco básica y esencialmente se comporta aprovechando el esfuerzo de otros pájaros para criar y perpetuar su especie.
La teoría de la evolución no ha logrado explicar hasta el día de hoy esas grandes diferencias entre el hombre y el mono.
Quizás será necesario recordar y recordarnos a nosotros mismos aquel triple lema atribuido a Agustín de Hipona: “En lo esencial, unidad; en lo secundario, libertad; en todo, caridad”.
Los poetas y los filósofos que han aprendido de la Biblia se unen para decirnos que en Dios no hay finitud alguna, en Él todo es infinito, como lo es su mismo ser.
Hemos de insistir en que eso de “cambiar la forma de ser cultural”, sin la aplicación radical del Evangelio de Jesucristo, no serviría de nada; se quedaría solo en palabras y las cosas seguirán como siempre.
La justicia de Dios en la Biblia se extiende a toda la raza humana. No hay que entenderla de modo teórico, sino como una realidad que se aplica a personas de todas las edades y de todas las naciones.
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