El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El proyecto de ley buscaba abolir los plazos de espera para abortar y no criminalizar a los médicos. “La ley es cínica y deshonesta”, dijo la Alianza Evangélica de Irlanda.
Los jueces sostienen que las oraciones y las opiniones no pueden considerarse automáticamente un ataque a las mujeres que se dirigen a interrumpir su embarazo.
FEREDE advierte de que la medida “debilita la protección de la vida prenatal”, mientras que la Alianza Evangélica Española ya había manifestado su oposición a que el aborto sea reconocido como un derecho.
La Cámara Alta tumba enmiendas que reclaman medidas de seguridad para las mujeres, como una consulta presencial antes de recibir por correo medicación para provocarse el aborto fuera de la clínica.
La sombra de la muerte que cubre Occidente es un problema profundamente espiritual. Europa ha elegido vivir como si Dios no existiera y ahora debe afrontar la realidad de tener que rendir cuentas.
El aborto es la marca indeleble de una civilización que ha perdido el temor de Dios, pero la iglesia no puede rendirse.
La resolución Mi voz, mi decisión se aprobó por mayoría. “Es doloroso ver que la mayoría del Parlamento Europeo no reconoce que la vida del no nacido necesita protección”, afirma un eurodiputado cristiano.
Cuando otros sufren debido al aborto, hemos de encontrar una manera de amarles y servirles con sensibilidad y compasión.
La propuesta de crear listas de objetores sanitarios reabre el debate sobre los límites entre derechos, confidencialidad y libertad profesional. Un artículo de Susana Cossío Losa, matrona.
La AEE considera “demagógico” plantear una reforma constitucional para reconocer el aborto como derecho y advierte que “todo aborto es un fracaso de la sociedad”.
Según datos oficiales de 2024, el número de abortos practicados en centros de salud públicos está aumentando. El 94,6 % son solicitados por la mujer, una cifra récord.
Por otra parte, dos partidos cristianos presentaron y aprobaron otra iniciativa para resistir la presión de la UE sobre este tema.
Los derechos reproductivos no pueden implicar destruir la reproducción. Pensar que es un derecho fundamental acabar con una vida humana es una barbarie. Una sociedad que no defiende la vida se encamina hacia su muerte. Entrevista a César Vidal.
Un poema al hermano/a que no dejaron nacer.
Médicos y psicólogos advierten la importancia de que las mujeres que quieran practicar un aborto cuenten con información sobre sus consecuencias, no solo físicas sino también emocionales.
A las mujeres que vemos en la consulta con depresión post-aborto inducido no las podemos eliminar, tachar como un borrador. Ahí están y ahí seguirán.
En un informe al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, también abordan el problema de la trata de seres humanos y denuncian la discriminación de los niños discapacitados no nacidos.
La enmienda para despenalizar el aborto en cualquier fase del embarazo fue aprobada por 379 votos a favor y 137 en contra. “No es asistencia sanitaria, es abandono”, dicen los cristianos.
El cardiólogo Manuel Martínez-Sellés publica ‘Verdades incómodas para personas autónomas’, un libro que invita a cuestionar críticamente el pensamiento dominante sobre asuntos fundamentales.
Celebró su X Aniversario esta entidad evangélica que sirve a la sociedad en general, sin excluir a nadie, y que da total libertad de decisión a las mujeres que ayuda.
La marcha por la vida convocó en Madrid a más de 500 asociaciones provida.
Algunas obras o artículos propagan que la campeona de los derechos de la mujer identificaba el aborto con el progreso o la solución a un problema.
El protocolo incluye dos modalidades de objeción, la total o la parcial. Profesionales de la salud evangélicos dicen que “se puede utilizar para ‘marcar’ a los médicos que deciden libremente objetar”.
“Hoy, el tribunal ha decidido que ciertos pensamientos, pensamientos silenciosos, pueden ser ilegales en el Reino Unido”, dijo Adam Smith-Connor después del fallo del tribunal.
En 2023 se practicaron 103.097 interrupciones voluntarias del embarazo en el Estado español. Casi en la mitad de los casos no se habían utilizado métodos anticonceptivos previamente.
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