El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Su muerte vicaria nos redime de la esclavitud moral del pecado y nos otorga libertad para poder vivir una vida nueva y plena aquí en la tierra y nos concede el impagable don de la vida eterna por medio de la fe.
Cuando alguien muere se rompe un precioso paisaje humano con el sello exclusivo de la divinidad.
El distintivo más grande de la fe cristiana es el amor en acción.
Nuestra conciencia no es el estándar de nuestra santidad, es solamente un guía. Nuestro estándar de santidad es Cristo y solamente Cristo.
Dios está buscando hombres y mujeres de fe, entiéndase visionarios utópicos y soñadores que abracen los sueños del Padre y se pongan manos a la obra.
Jesucristo ha sido el artífice de nuestra salvación y muchos celebramos con gran gozo que nos ha devuelto al Paraíso perdido en su versión mejorada.
Esta es la hora de intensificar nuestras acciones evangelísticas, de toda manera posible.
Las nuevas generaciones se van a encontrar un mundo cada vez más deshumanizado y expuesto a las locuras y horrores más sofisticados de un mundo que se ha alejado completamente del temor de Dios.
El sentido del éxito para Dios es muy diferente al nuestro. Éxito es definitivamente llegar a conocer y realizar la voluntad de Dios para nuestra vida.
Para los cristianos de entonces, y así a través de todas las generaciones, el primer día de la semana ha sido el punto de encuentro y de inflexión semanal para celebrar culto al Señor.
Hoy nos encontramos en gran parte, con una Iglesia sin poder espiritual y demasiado semejante al mundo que nos rodea. La iglesia Transversal es una iglesia de gente apasionada por nuestro Amado Jesús.
Solo debemos confiar en el Señor en medio de tantas perturbaciones sociales, políticas y militares como ya estamos viendo, porque solamente él es nuestro refugio en el tiempo de angustia.
A pesar de las pruebas de la vida, no bajes la guardia en tu compromiso con el Señor.
Que el Señor nos ayude en esta hora crucial a corregir el rumbo y ser Sal y Luz y también ser entendidos en los tiempos que vivimos, entre tanta confusión generalizada dentro y fuera del pueblo de Dios.
Tenemos la inmensa bendición de existir y de ser quienes somos.
La natividad es en esencia la historia, de que el Hijo de Dios se hizo Hijo de Hombre, para que los hijos de los hombres, pudiéramos llegar a ser hechos hijos de Dios.
Sin duda alguna, el “nuevo nacimiento” en la vida de cualquier persona sigue siendo el mayor de los milagros que pueda producirse hoy en día en cualquier parte del mundo.
Sin la iluminación del Espíritu Santo, no podemos comprender la Palabra correctamente.
Jesús nos abre la puerta de la esperanza con estas reveladoras palabras: “Yo he venido para que tengáis vida y vida en abundancia”.
Cuando vivimos nuestra temporalidad a la luz de la eternidad, se minimizan los problemas humanos y todo adquiere otro sentido en nuestra vida cotidiana.
Tenemos que reconocer que, más que conservadora, todavía existe entre nosotros una cultura antigua, reduccionista y aldeana.
Esta es nuestra gloria, ser como luciérnagas que brillan en la creciente oscuridad de este mundo nuestro.
Jesús, que derrotó al imperio de la muerte, es el Camino al Padre, la Verdad suprema y la Vida eterna personificada. Solamente Él es la Luz que ilumina nuestra existencia.
Me animo a pensar en grande y a considerar cualquier posibilidad divina respecto a una nueva generación de visionarios y emprendedores con visión de Reino de Dios.
“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.
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