El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Dios lo tiene todo preparado, a pesar de las posibles eventualidades, incluso hasta el último detalle.
Jesús con su muerte expiatoria en la cruz quita de en medio, entre el Dios santo y nosotros, nuestros horribles pecados, estado del que no podíamos redimirnos a nosotros mismos en modo alguno.
La pregunta no es solamente qué siente nuestro corazón. La verdadera pregunta es: ¿Quién está gobernando nuestro corazón?
Este es un tiempo claramente desconcertante y peligroso para todos, pero la familia de Dios sigue siendo un verdadero refugio en tiempos de crisis.
Este es el tiempo de las grandes siembras y como resultado de las grandes cosechas.
Por momentos, me asalta una leve sensación de frustración por las ambigüedades de nuestro pueblo cristiano y su falta de determinación sobre diferentes cuestiones de gran importancia espiritual.
Necesitamos vivir la vida con gozo, con esperanza y con entusiasmo en todo lo que hagamos porque si no es así, caemos en la desidia, en el desaliento y en la incredulidad.
El Espíritu Santo conoce perfectamente los entresijos más complejos del alma humana y él tiene una facultad única, porque es Dios en toda su plenitud y actúa de formas diversas en nuestro mundo interior.
Lo realmente importante es saber en qué lado del tribunal estaremos cuando se proceda al justo juicio de Dios sobre todos y cada uno de nosotros, sin excepción.
Las dudas acerca de nosotros mismos, más que del propio Señor, son las más frecuentes en el liderazgo porque también estamos muy expuestos.
Jesucristo es nuestro verdadero Pontífice. Esto quiere decir literalmente, nuestro puente de Salvación y el único Mediador entre Dios y los hombres.
Estos principios son plenamente aplicables también a la familia, a la comunidad cristiana, a la empresa, a las organizaciones sociales y, en definitiva, a cualquier proyecto colectivo que aspire a la excelencia.
La fe, vivida de manera personal y comunitaria, continúa transformando miles de vidas por el poder de Dios, inspirando proyectos de servicio, reconciliación y amor al prójimo.
Sería bueno hacer una evaluación y hasta un balance profundo de nuestro estado espiritual, como si de una analítica de control de nuestra salud se tratase.
Es más difícil imaginarse la inexistencia de Dios que su realidad ontológica.
No debo sentir ningún complejo al afirmar públicamente quién soy y qué creo. Soy cristiano evangélico y amo a Jesús.
Equilibrio no es pasividad ni una solemnidad mal entendida, equilibrio es cordura espiritual, serenidad, fe y una ferviente emocionalidad.
Seamos valientes para presentar batalla a las huestes espirituales de maldad.
De lo que se trata es de ver en cada ser humano muchos de los reflejos de la imagen de Dios.
Te recuerdo que para el que cree todo es posible.
En los últimos tiempos la palabra avivamiento se escucha con mucha frecuencia.
Los creyentes podemos descansar confiadamente en el Señor y escucharle en el silbo apacible y en la quietud de nuestras almas.
A través de su muerte redentora y su retorno a la vida al tercer día, se establece un camino abierto entre el cielo y la tierra para darnos vida eterna a quienes hemos creído en él de todo corazón.
Si eres un “hijo pródigo” quiero animarte a que regreses a la iglesia. Por supuesto que no hay iglesias perfectas, pero son innumerables las iglesias saludables y acogedoras.
La esperanza de su pronta venida nos empodera y nos santifica. Y esta gloriosa verdad nos mantiene despiertos y constantes en la obra del Señor.
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