El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El que ama su vida, la perderá, pero el que la aborrece, la guardará. Exploramos lo que implica esta peculiar enseñanza de Jesús.
La muerte es la realidad de la que nadie puede escapar. La historia de Lázaro nos muestra la compasión de Cristo y la respuesta final que él viene a dar ante este, el enemigo final.
La imagen popular del cielo es algo que parece poco entretenido. Pero el verdadero paraíso, al que invita Jesús, es muy diferente.
A partir del capítulo 9 vemos cómo actúa la luz en aquellos que la recibieron, en la persona de Jesús.
Buscamos la libertad, pero los sistemas que más la han preconizado se han convertido en modos de opresión y esclavitud. ¿Dónde encontrarla? Jesús sigue respondiendo a esta pregunta.
Estamos tan acostumbrados a las sombras que nos parece que no pueda existir la luz. Pero esa es la buena noticia que trae Jesús.
En esta época de victimismo muy pocos toman responsabilidad de sus actos y nos olvidamos del problema que nos afecta a todos.
Reflexionamos sobre el significado de las palabras, ante las disputas que se plantean ante Jesús en el capítulo 7 de Juan.
Quizá las iglesias se estén vaciando, pero la figura de Jesús sigue atrayendo. Pero ¿qué podemos saber realmente de él? Esa pregunta también estaba presente en la Jerusalén del primer siglo.
Necesitamos redimir el tiempo, pero no solo para esta vida, sino para la eternidad. Eso es lo que Jesús transmite: es el tiempo de encontrarle a Él.
Este capítulo Jesús mismo se adentra en el misterio de Dios mismo y la voluntad divina.
Hay un vacío, un hambre, que no se puede llenar ni satisfacer. Es algo que sabes que te falta, pero no sabes qué es. De ello habla Jesús en este capítulo.
¿Cuál es el baremo para considerar algo verdadero o cierto? Esta pregunta está presente en el capítulo que abordamos de la buena noticia según Juan.
Al final del camino, nos pueden faltar respuestas. Pero cuando se llega a la edad de Samuel Escobar, uno ve la vida con otra perspectiva. Así llegamos al final de estos programas especiales, dirigidos por José de Segovia.
La identidad es lo que más preocupa en nuestro mundo. Escobar se acercó a esta cuestión y profundizó en qué significa ser evangélico.
Ante la realidad de la vejez, Samuel reflexiona cómo se enfrenta al paso de los años y la debilidad.
Al llegar a una edad avanzada, Escobar mira no solo al pasado, sino también a los desafíos que percibe para la generación actual y la próxima.
A principios de siglo XXI Samuel se establece en Valencia, iniciando una etapa diferente.
La expansión del cristianismo por todo el mundo va haciendo que este cambie su rostro global. Escobar recuerda los esfuerzos de educación teológica tanto en el Norte como en el Sur.
Muchos creen que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos. Pero en este capítulo vemos lo contrario, que Dios ayuda a quien no puede.
Desde su labor docente y como escritor, Escobar ahonda en cómo la misión evangélica implica necesariamente abordar las injusticias.
Nos cuesta entender que nuestra visión de la realidad es limitada. En la conversación del pozo, Jesús se muestra como el salvador del mundo.
En Latinoamérica se desarrollan diversas corrientes teológicas que ahondan en el problema de la pobreza. Samuel Escobar respondió a las inquietudes que se levantaban en un debate que trascendió a lo teológico.
Escobar rememora los cambios que se producen en Perú y otros países de Latinoamérica en los 70.
El Tren de la Vida repasa cuáles fueron los mensajes centrales y las ideas compartidas durante el evento. Conduce el programa Julio Pérez, y participan Jaume Llenas, coordinador del Movimiento de Lausana en España, y Daniel Hofkamp, periodista y director de Protestante Digital.
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