El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Escobar rememora los cambios que se producen en Perú y otros países de Latinoamérica en los 70.
El Tren de la Vida repasa cuáles fueron los mensajes centrales y las ideas compartidas durante el evento. Conduce el programa Julio Pérez, y participan Jaume Llenas, coordinador del Movimiento de Lausana en España, y Daniel Hofkamp, periodista y director de Protestante Digital.
Si hemos sido hechos para el Autor y Señor de la vida, no es extraño que al prescindir de Él, nos da esa sed para descubrir que solamente en Jesús podemos ser satisfechos.
El Pacto de Lausana es clave en la formación de la identidad evangélica contemporánea. Escobar recuerda su participación.
En la vida, solemos lamentar los errores y soñamos con volver a empezar. La buena noticia es que a través de Jesús, es posible tener nueva vida, como explica él mismo en su conversación con Nicodemo.
Jesús era lo contrario a alguien aburrido, y por eso le vemos como invitado a una fiesta.
Cuando uno se para a pensar en el propósito de la existencia, solo hay dos respuestas: o todo ocurre por azar, o realmente hay un propósito. Para Juan, la pregunta más importante es quién es Jesús.
El mensaje cristiano no solo es que hay vida después de la muerte, sino que nos espera la resurrección y el juicio: por eso, sigue siendo un mensaje incómodo.
El recuerdo del matrimonio con Lilly ocupa gran parte del episodio, en el que Escobar también repasa su experiencia en el pastorado y la definición de lo que es ser evangélico.
A muchos les sigue resultando extraño que para entender quién es Jesús, tengamos que preguntarnos por qué murió, pero esa es la lógica del Evangelio.
La vida está llena de decepciones y errores, una y otra vez convivimos con nuestros propios fracasos. En este texto clave, encontramos dos ejemplos con un final distinto: Pedro y Judas.
Las señales de lo que viene no son para inspirar miedo o pánico, sino para traer esperanza en su persona si estamos preparados para ese día.
El desafío del totalitarismo se expresó tanto en la izquierda marxista como en los golpes de Estado que llegarían en los años 70 a países como Chile o Argentina.
La unión de la política y la religión produce siempre mucha confusión. Te lleva a encrucijadas sin salida, como la cuestión que le plantean a Jesús en este capítulo.
Los libros acompañan a Samuel Escobar, dándole una formación que se nutre asimismo con uno de sus mentores, Alejandro Clifford.
Nuestra cultura está dirigida por la codicia, llevándonos tantas veces a la destrucción social o personal. El dinero se puede convertir en un dios para nosotros, y Jesús advirtió de su peligro.
Junto a René Padilla y Pedro Arana, Escobar funda la Fraternidad Teológica Latinoamericana en 1970. El impacto de su desarrollo teológico será notorio en la preparación del gran congreso de evangelización mundial del 74, en Lausana (Suiza).
El Dios que nos presenta Jesús no es un relojero ciego, sino un Dios presente, que escucha y se relaciona con su creación.
De Berlín 66 a Lausana 74, Escobar habla de la influencia de referentes no solo en enseñanza, sino en un estilo de vida sencillo y generoso. Además repasa su experiencia de tres años en Canadá, sirviendo entre estudiantes.
Todos nos vemos mejor de lo que somos, pero se trata de una ceguera muy común. Hoy nos paramos a examinar lo que Dios tiene que decir de cada uno.
El congreso mundial que organiza Billy Graham descubre a Escobar como una voz original y necesaria en el acercamiento evangélico a los retos que se enfrentaban en el contexto latino.
El amor al dinero es el origen de muchos males. Jesús veía la avaricia en el corazón y denunció la hipocresía de los religiosos.
Escobar recuerda cómo desde los 60 el movimiento estudiantil que emergía en tantos lugares del mundo impacta en la fe, y la fe en los estudiantes.
Todos tenemos un sentido de extravío, pero Jesús nos muestra en qué sentido necesitamos ser rescatados, a través de tres historias: la oveja perdida, la moneda perdida y los hijos perdidos.
Escobar recuerda con emoción su familia y medita en la influencia tan importante que tienen los padres en nuestra vida. Repasa su labor colaborando con revistas en Argentina y su primer viaje a Europa.
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