El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Hoy, alrededor del oso y el madroño nacen hogueras que venden humo. También en tertulias de consumo desde que, apenas, se inició el otoño.
Le preguntó Dios: ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? El hombre contestó: La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí.
Y el padre de mentiras celebraba el triunfo total de la serpiente.
Que inunde de paz tu sueño. Que guarde en todo tu vida y su gracia te abra senderos.
Llegó un diluvio de locura que desbordó todos los mares bajo el halo rojo de la luna,
Jesús dijo: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”
No me dan nombre mis obras; aunque entre los surcos queda el fruto y cosecha de mis horas, de mi labranza y mis poemas.
Si se alzan pensamientos oscuros que me transforman en noche el día.
Al que venza le daré de comer del maná escondido, y una piedrecita blanca con un nombre nuevo escrito, que nadie conoce sino el que lo recibe (Apocalipsis 2:17)
¿Lejanos mensajes de un Dios que vela, o rescoldos solos del fuego común que torna al polvo y la ceniza?
Cansado de manos inmersas en guantes de hierro y de barro, fuertes cuando al débil golpean pero sumisas siempre al tirano.
La flor que el Señor ha cortado aún permanece, toda apariencia, orgullosa sobre su verde tallo
Y tus manos poco a poco van tensando las promesas, el futuro y los versos...
Fui inmoral por tocarme la prostituta, traidor mi abrazo al recaudador Zaqueo. Irreverente defender a la mujer adúltera, y fanático con los mercaderes del templo.
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