El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Los cristianos lanzan una campaña para animar a la gente a ponerse en contacto con sus diputados, ahora que el debate sobre la muerte asistida vuelve a la Asamblea Nacional.
Cientos de enmiendas y un largo debate en ambas cámaras, además de la oposición de los médicos, grupos provida y una opinión pública dividida, han dado el carpetazo a la tramitación de la ley.
La AEE expresa que “la respuesta justa ante el sufrimiento no es acelerar la muerte, sino multiplicar el cuidado”.
Cada uno es dueño de sus decisiones, pero no podemos cerrar los ojos a nuestra responsabilidad colectiva en dramas como el de Noelia.
El caso de Noelia muestra el fracaso de un Estado incapaz de dar sentido y esperanza a una vida en medio del sufrimiento.
La propuesta de ley no fue aprobada por 69 votos contra 57. “Es un resultado fantástico para la vida, para la compasión y para los más vulnerables”, afirman los líderes evangélicos.
Existe una diferencia abismal entre causar la muerte (acción activa prohibida por el sexto mandamiento) y permitir la muerte cuando Dios ya ha decretado su llegada (reconocimiento de la finitud humana).
La sociedad moderna ha declarado que la muerte ya no es enemiga; puede ser aliada, solución y derecho. Pero la Biblia responde sin ambigüedades: No matarás.
La Asamblea Nacional respaldó el proyecto de ley, pero seguramente la ley no se apruebe antes de 2027. Los evangélicos advierten contra la “supresión de las protecciones básicas” de la dignidad humana.
Thierry Le Gall, que trabaja con el Consejo Nacional de Evangélicos de Francia en círculos políticos, analiza la nueva ley de suicidio asistido que está a punto de votarse.
El Parlamento escocés respaldó el proyecto de ley en su primera fase el 13 de mayo. Los cristianos piden que se escuchen las voces de los médicos de cuidados paliativos y los más vulnerables.
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