El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La fe cristiana no es nómada: tiene rebaño, tiene familia, y habitación, mesa, rostro conocido, corrección y peticiones de perdón.
Esto es fundamental para muchos creyentes y para muchos líderes cansados: propósitos esperan, simplemente, a un hijo que se levante y diga con fe: esto me pertenece en Cristo.
En una isla, los escombros se usaron para construir muros. En la otra, se usaron para hacer un puente.
Hay una voz que condena, y hay una voz que convence. Hay una tristeza que mata, y hay una tristeza que salva.
Si vosotros no preserváis los valores del Reino en un mundo tan oscuro como el del poder, ¿quién lo hará?
No basta con denunciar la crisis cultural si no levantamos hogares donde el Evangelio se vea, se oiga y se practique.
Recuperar la sensibilidad espiritual hacia la voz de Dios es una de las asignaturas más urgentes para los creyentes, y especialmente para quienes ejercen responsabilidades pastorales y de liderazgo.
El servicio cristiano no nace de la presión de demostrar algo a Dios, sino de la gracia recibida. Cuando el creyente olvida esto, el ministerio se transforma en un esfuerzo por sostener con nuestras fuerzas lo que solo Dios puede sostener.
Estas vocales no son adornos ni accesorios espirituales; son los fundamentos experienciales que tornan nuestra vida cristiana en testimonio real.
Nos asomamos a Tesalónica y el ejemplo de la iglesia allí establecida a partir del relato de Hechos y las cartas de Pablo.
Estamos en una batalla espiritual. El reino de las tinieblas no opera únicamente a través de personas; establece climas donde la vida se vuelve inviable.
La vida espiritual necesita un hábitat y el cristiano, hoy más que nunca, está llamado a custodiarlo.
La virtud del equilibrio es la capacidad espiritual y moral de vivir alineados con Dios manteniendo en tensión armónica fuerzas opuestas, sin caer en extremos que deforman el carácter.
El liderazgo bíblico no es ausencia de tensiones, sino saber vivir en medio de ellas.
Que no solo experimentemos el aplauso del cielo, sino que vivamos de tal manera que Jesús se ponga en pie.
Calma, pero no sana; acompaña, pero no regenera. Esta espiritualidad intenta recuperar la dimensión del alma sin recuperar a Aquel que la creó.
Por qué esta generación busca a Dios sin saberlo: el retorno a lo sagrado.
Pronto me di cuenta de que era imprescindible en mi día a día y hoy me atrevo a decir que no puedo vivir sin IA.
Ser parte de La Comunidad del Todo no es para los perfectos, sino para los rendidos.
Cada vez que un ministro de renombre tropieza en pecado o escándalo, el mundo se burla, los débiles se escandalizan y el infierno aplaude.
Tripp cuenta en el prólogo que su libro nació de una profunda convicción: “El mayor peligro del ministerio no es el fracaso, sino el éxito sin vigilancia”.
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