El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Un poema de Antonio Vergara. (Selecciona Isabel Pavón)
Pronunciaste mi nombre como nadie lo ha pronunciado. Sonó como un vuelo de alondras en un campo de trigo.
A veces la sombra no es más que la prueba de que hay luz cerca, el valle es oscuro, sí, pero no eterno, y lo que se aprende allí, en esa profundidad, no se olvida jamás.
Una adaptación libre, en poema, de la oración universal.
Un poema de Gloria Fuertes. (Selecciona Isabel Pavón)
Un poema inspirado en la parábola del Buen Samaritano.
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo (Romanos 15:13)
Un poema de Mariano San León Herreras. (Selecciona Isabel Pavón)
Un poema de Concepción Arenal. (Selecciona Isabel Pavón)
Un poema de Mate Ganza. (Selecciona Isabel Pavón)
En recuerdo del atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 en Atocha.
Si los sueños se rompen en cristales miro más alto, más lejos, más profundo.
Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz. (Isaías 9:6)
Un poema de David Sánchez Garrido (selecciona Isabel Pavón).
Un poema de Karina Vergara Sánchez (selecciona Isabel Pavón).
Vertiste hilos de luz a los colores, llenando mi escaleta de acordes.
Las comidas más deliciosas son aquellas que hago con mucho amor, mucho tiempo y mucha dedicación; es decir... ”A fuego lento” .
Un poema de Juan Ramón Jiménez (selecciona Isabel Pavón).
Un poema de Gloria Fuertes (selecciona Isabel Pavón).
Por Mirna Figueredo y Reynaldo García, desde Cuba. Tomado de la Red de Liturgia Clai. (Selecciona Isabel Pavón)
Me remonto al inicio de los tiempos donde el árbol de la muerte y de la vida.
Un poema de Manuel Pérez Santaella (Selecciona Isabel Pavón).
Engañoso es el espejo del corazón, camino empedrado de noches sin luna, si descuidase tu Espíritu y tu voz. Solo yo, solo vacío, solo bruma.
Un poema de E. L. Martínez. (Selecciona Isabel Pavón)
No permitas que olvide mi alma (salmo 103:2-4)
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