El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El ahora centenario J. I. Packer (1926-2020) podría ser considerado “el último puritano”. Aunque él era –jugando con el título de una de las obras de su más reciente biógrafo, Leland Ryken– un “santo mundano, un puritano como eran en realidad”.
En este capítulo veremos a personas obsesionadas con acabar con la vida del apóstol Pablo. Pero Dios tiene maneras de cuidar la vida de los suyos.
Si en su novela más conocida Cercas habla de que aún en situaciones extremas aparece la compasión, en su siguiente obra ahonda en cómo el mal y la oscuridad pueden avanzar en cualquier entorno.
Por qué casi nadie ve venir la caída de quien no deja que lo vean por dentro.
Packer decía lo que creía que se necesitaba oír, no lo que la gente quería oír, pero sin el autoengrandecimiento del que está encantado de conocerse. Quería desafiarnos a conocer, amar y pensar sobre Dios.
Moisés Contreras habla de libertad financiera; Judith Gassó explica cómo ayudar a nuestros hijos si son víctimas del bullying, y José de Segovia nos recuerda la figura de Tim Keller.
Las heridas no se sanan solas ni a pura fuerza de voluntad. Piden ser reconocidas, confesadas, trabajadas y, sobre todo, entregadas a Aquel que de verdad sana.
Una de las virtudes más llamativas de Packer era la manera en que dejaba de lado el rencor que domina todas las relaciones humanas. Entendía que ser cristiano no es sólo recibir perdón, sino también el deber de perdonar a otros.
Y por eso la prisa por brillar ha arruinado a tantos que prometían más que nadie.
La presencia de Mª José García-Pelayo se enmarca en una relación institucional sostenida con las entidades evangélicas de la ciudad y el reconocimiento a su aportación social y comunitaria.
La historia del film tan popular aún tras medio siglo gira alrededor de la pregunta de si el Anticristo pudiera estar vivo en nuestro mundo. Lo que nos lleva inevitablemente a la Biblia.
Para toda una generación, las historias de piratas fueron el sueño del viaje a lo desconocido. Emilio Salgari dibujó la imaginación del verano de millones de personas con sus novelas.
El verano puede ser un buen momento para descansar. Pero también para volver a preguntarnos si seguimos caminando en la dirección que Dios marcó para nuestra vida.
La crisis silenciosa que casi nadie se atreve a nombrar.
Carl Trueman describe a Packer como “el clásico ejemplo de modesto caballero cristiano”. Su humildad le hace como a Stott, totalmente carente de sentido de autopromoción, todo lo contrario a la mayor parte de las celebridades evangélicas estadounidenses.
Rudyard Kipling escribió este libro a finales del XIX tratando aspectos como el papel del individuo en la comunidad y la necesidad de salvación.
Participan en el programa Antonio Cruz, Modesto Roca y José de Segovia.
El cristiano puede usar esta tecnología con más tranquilidad que nadie. Precisamente porque no espera de ella la salvación, puede aprovechar sin angustia lo que sí sabe hacer.
Estas son las buenas noticias del evangelio: Dios en Cristo tiene poder para salvarnos. Por eso, el evangelio es una buena noticia, la mejor noticia que es Dios mismo.
La obra de Packer expone la enseñanza bíblica sobre el Espíritu Santo, pero también los errores que vio desde su conversión en el perfeccionismo y el movimiento de santidad que se asocia con la conferencia de Keswick.
No hay palabra más maravillosa que “propiciación”. Significa que nada ensombrece la sonrisa divina al pecador que viene a Él, arrepentido con fe, por la sangre de Cristo Jesús.
Participan Jaume Llenas, José de Segovia, Joaquín Yebra y el Dr. Carlos Barrios.
Muchos han malinterpretado en esta historia el papel del puritanismo. Nos acercamos a esta obra para ahondar en el papel de la fe, la tradición y las costumbres en este clásico también llevado al cine.
Aplicar la IA en la iglesia no consiste en abrazar sin reparos todo lo disponible ni en rechazarlo en bloque. Consiste en someter cada uso a una pregunta profundamente teológica: ¿sirve esto al avance del Reino de Dios o solo a la eficiencia?
La teología es, para el teólogo que ahora celebramos su centenario, J. I. Packer (1926-2020), un verbo, no un nombre. Viene de un conocimiento experimental.
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