El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Un nuevo informe revela que el 41 % de las personas menores de treinta años desea saber más sobre la Biblia. Además, un tercio de los hombres jóvenes afirma haber asistido al menos a un servicio religioso en el último mes.
La historia de Lía nos recuerda algo profundamente consolador: Dios jamás aparta la mirada de quien el mundo ignora, y aunque el rechazo humano deja cicatrices, la gracia de Dios puede convertir esas heridas en tierra fértil.
La teoría de la evolución no ha logrado explicar hasta el día de hoy esas grandes diferencias entre el hombre y el mono.
La longanimidad no es simplemente un término teológico olvidado, sino una virtud que puede llegar a ser profundamente humana y espiritualmente necesaria.
Cristo media e intercede por nosotros para hacernos llegar poco a poco a una perfecta unión con Dios.
Los poetas y los filósofos que han aprendido de la Biblia se unen para decirnos que en Dios no hay finitud alguna, en Él todo es infinito, como lo es su mismo ser.
El problema no es que el Evangelio sea anticuado. El problema es que resulta demasiado incómodo para nuestro egoísmo moderno.
Quien piense que la IA es solo una amenaza se está quedando con la mitad del cuadro.
Hay caídas que terminan siendo el lugar exacto donde aprendemos a depender de Dios.
La justicia de Dios en la Biblia se extiende a toda la raza humana. No hay que entenderla de modo teórico, sino como una realidad que se aplica a personas de todas las edades y de todas las naciones.
Los inmigrantes evangélicos no vienen a “disputar” nada, sino a vivir, trabajar y practicar su fe en libertad.
Hoy se minusvalora lo religioso, hay discriminaciones por motivos confesionales, se les puede ver a los creyentes como personas débiles que buscan apoyo a sus carencias psicológicas o sociales.
Dios sí oye, y cuando responde, no lo hace tarde… lo hace en el momento en que el alma ya ha aprendido a descansar en Él.
Incluso aunque se demostrara que existió algo físico y material antes del Big Bang o que el universo fuera eterno, pienso que éste seguiría dependiendo de Dios.
Para aquellos que aceptan la Biblia como Palabra de Dios la inmortalidad no es una esperanza, es una seguridad, algo tan real como la propia respiración cuando hay vida.
Un comunicado de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España pide a los profesionales de la comunicación “un esfuerzo añadido de verificación, contraste de fuentes y comprensión de realidades religiosas y culturales”.
Aprender a decir “no estoy bien” no es rendirse. Es reconocer que necesitamos a otros y que, sobre todo, necesitamos a un Dios cercano, renovador y trascendente.
Nuestra tarea es asegurar que, mientras construimos máquinas más inteligentes, no olvidemos lo que nos hace verdaderamente humanos: nuestra dependencia total de la gracia de Dios y nuestra obediencia a Su voluntad revelada.
En mi opinión no existen dones naturales y dones divinos, para mí todo don proviene de Dios.
Los creyentes podemos descansar confiadamente en el Señor y escucharle en el silbo apacible y en la quietud de nuestras almas.
Después de Nietzsche, un grupo de teólogos se apunta a la idea de matar a Dios.
El programa ’30 minuts’ de la televisión pública catalana emitió un amplio reportaje centrado en movimientos neopentecostales que “ha generado malestar” entre las iglesias evangélicas, denuncia el CEC.
Las crisis de fe nos ayudan a desarrollar una comprensión madura del cristianismo.
Cuando el ateísmo niega a Dios, ¿qué entiende por Dios? Cuando se niega a Dios, sin más, en principio se da por supuesto que Dios existe.
Dios no se asusta de tu cansancio, no rechaza tus lágrimas, no se decepciona de tu debilidad. Al contrario, se acerca y fortalece en medio de la fragilidad.
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