El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El autor desarrolló su relación con los libros, los desafíos para ejercer la lectura en un contexto donde las redes sociales popularizaban los mensajes cortos y fugaces.
Lee nos legó una pieza literaria sobre la intolerancia, el racismo y la religiosidad evangélica que sucumbe ante los prejuicios y se deja arrastrar por la corriente del supremacismo blanco.
El que Harper llamó milagro de amor posibilitó que se dedicara con vehemencia y entusiasmo a escribir.
Tuve oportunidad de reencontrarme con queridos hermanos/amigos con quienes, por una década, nos dimos a la tarea de difundir las cruentas persecuciones padecidas por los creyentes evangélicos en las zonas preponderantemente indígenas de Chiapas.
Nelle Harper Lee nació el 28 de abril de 1926, en Monroeville, Alabama.
Ha tenido lugar el Día Internacional del Libro, oportunidad para reflexionar sobre la valía de un objeto que, pese a todo, permanece y, sorteando tantos obstáculos, permanecerá.
Desde niña quiso ser escritora. Se le dificultó cumplir su anhelo debido a que le costaba mucho escribir y, cuando lo hizo, no encontró publicaciones que dieran espacio a sus narraciones.
La experiencia misionera de Juan y Mabel Kempers perfiló el trabajo de colaboradores y sucesores.
En la reconstrucción de la memoria protestante es necesario hurgar para hacer emerger el rol que desempeñaron humildes y sencillos creyentes evangélicos.
Juan y Mabel llegaron en mayo de 1926, por invitación de mexicanos(a)s que solicitaron apoyo en la obra que desarrollaban en territorio chiapaneco.
El cristianismo evangélico latinoamericano, en opinión de uno de sus representantes contemporáneos más prolíficos, es heredero de la Reforma protestante del siglo XVI.
Es cierto que existen componentes económicos en el problema de las expulsiones, sin embargo tales componentes son un desprendimiento de la identidad religiosa elegida por quienes padecen represiones por su elección.
Los libros abren universos insospechados para quienes, como yo, nos fueron objetos extraños y vedados en la infancia y primeros años de la adolescencia.
Uno de los transgresores de fronteras geográficas confesionales fue un librero, de nombre Thyven Bellot. Era anabautista y llegó a Ginebra a principios de 1545.
En Chiapas lo religioso puede ser el origen del conflicto, pero también puede ser un elemento para su resolución.
En la costa de Chiapas, donde básicamente se desarrollaron las fincas cafetaleras, también es a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando quedó muy bien establecido el protestantismo.
El genio y figura de Francisco de Enzinas son atrayentes al releer su obra.
No hay excusa para quien desee adentrarse en la obra que, cuando la leemos, nos lee a nosotros y escudriña.
La edición presenta tanto el valor como la pertinencia de los clásicos en la época donde la fugacidad devora todo en unos instantes.
La riqueza de la encarnación despierta la creatividad de quienes recrean artísticamente la escena que narra Lucas tuvo lugar en un pesebre.
Muy lejos de la urbe donde vivo, viajando para dar unas conferencias, cerca de la Plaza Mayor, en Madrid, súbitamente regresé a mis años infantiles.
En casi veinte años que tengo espacio semanal he gozado de libertad absoluta para escribir mis artículos.
Pese a la gran hostilidad en su contra el anabautismo construyó caminos de continuidad que trascendieron los siglos y sus descendientes confesionales son hoy una familia global bien arraigada, familia que continúa enfatizando rasgos identitarios defendidos por sus ancestros del siglo XVI.
Entrevista al escritor y colaborador de esta publicación, donde lleva 20 años participando con una columna semanal.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.