El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Esta emocionante historia nos habla de la distancia entre padres e hijos y la nostalgia de ese hogar que no encontramos en este mundo.
¿Te has preguntado por qué la gente más amable y generosa, parece que se convierte en otra persona detrás de un móvil u ordenador? Esta historia nos muestra cómo pueden convivir dos personalidades tan opuestas dentro de nosotros.
¿Qué hubiera sido de nosotros si estuviéramos con el amor de nuestra adolescencia? La novela de Stefan Zweig nos hace ahondar en la necesidad que tenemos de amar y recibir amor.
La novela de Verne tiene todos los elementos característicos de sus aventuras, con su exploración de la ciencia, el desarrollo tecnológico, el medio ambiente y sus conflictos.
¿Cuál es el sentido y el propósito del sistema educativo? Sobre ello habla esta historia, una novela fascinante llevada al cine varias veces, con la perspectiva de la escuela desde el punto de vista del maestro.
Arturo Barea, autor en el exilio de una trilogía prohibida en España hasta la democracia, no encontró su lugar en ninguna parte.
Una de las mayores historias de iniciación en la vida, padres ausentes y niños perdidos la encontramos en este libro que inspiró profundamente a Spielberg.
Todo lo que encontramos en tierra firme resulta poca cosa si se compara con lo que hay bajo el mar. De esa fascinación surge esta novela, que también profundiza en las profundidades del ser humano.
La novela de Ray Bradbury, inspirada en la represión ideológica, sigue removiendo conciencias en el mundo presente.
El director, recién fallecido, descubrió en este libro de Norman Maclean una historia pequeña y profunda que se desarrolla entre hermanos, hijos de un pastor.
Highsmith revela la fragilidad de nuestra moralidad. Pero ni las tinieblas pueden encubrirnos y no podemos escapar de un Dios que nos conoce mejor que nosotros mismos.
Incluso la fiesta llega a producir hastío, porque no pueden llenar el vacío del corazón. Así lo retrata el libro que comentamos.
El trauma de la pérdida de la inocencia en la infancia nutre la obra de dos de los grandes escritores del siglo XX en Norteamérica: Truman Capote y Harper Lee.
Si nuestro mundo confía en que el hombre es naturalmente bueno, la fábula de Golding nos muestra que el mal vive en nosotros.
George Orwell nos mostraba la pesadilla de un totalitarismo que basa su dominio en el lenguaje, en lo que muchos consideran un libro profético.
El personaje que construyó Hemingway se sigue confundiendo con su persona. Jugaba con la idea de su autodestrucción, y la muerte como liberación.
El libro de Joseph Conrad describe la experiencia de la vida y el hallazgo del mal, en un descenso infinito al corazón propio, del que el ser humano no puede salir por sí solo.
La influyente obra de H.G. Wells ha inspirado obras de radio, cine o cómic, con un planteamiento central: ¿cómo responderíamos ante una amenaza global de alcance catastrófico?
A Wilde se le lee cada vez más en clave cristiana, al considerar que el autor británico se acercó a la fe al final de su vida.
Esta no es la historia de una ballena, sino más bien una dura parábola sobre la lucha del hombre con Dios.
La ciencia no es suficiente para dar respuesta a las preguntas fundamentales, aquellas que apuntan al propósito de nuestra vida.
La razón humana produce monstruos. Esta historia, más que terrorífica por lo externo, asusta por lo que refleja de la oscuridad que vive en cada uno.
La orfandad, la entrada a la edad adulta y la incapacidad de encajar entretejen una de las grandes aventuras de la historia de la literatura.
El dilema de crecer nos lleva a considerar si hay una verdadera inocencia en el corazón del ser humano.
Como tantos, Doyle está buscando durante toda su vida si hay algo más después de la muerte, tanteando en la oscuridad.
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