El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Que países como Suiza y Alemania reaccionen con tanta vehemencia ante las muestras públicas de fe de los futbolistas, pone de manifiesto hasta qué punto ha avanzado la secularización. Por Florian Wüthrich.
El fútbol se arraigó en la clase trabajadora británica porque había capillas, escuelas dominicales y jóvenes que buscaban ser parte de algo, mucho antes de que existieran los clubes profesionales, los estadios y los contratos televisivos.
El equipo más pequeño de la historia del torneo cerró su preparación en Holanda cantando juntos “La bondad de Dios” y escuchando el relato de conversión de Kenji Gorré, uno de sus internacionales.
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