El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Yahweh Nisi.
Fue la explosión de una bomba de amor en lo alto de una cruz de madera.
Una sola cruz de madera, vacía, eternizó todos los amaneceres, cumplió todas las profecías, brotó en la roca ríos y fuentes.
Podemos y debemos elegir entre la cultura del agradecimiento o la de la queja.
Ciegos y guías de ciegos, con música de tamboriles para bailar entre el cieno.
Una versión poética del Salmo 40:1-17.
Mi alma en Ti siempre descansa porque en mí has fijado tus ojos.
Podemos descubrir misterios, anhelar ignotos sueños, amar intensamente por segundos, correr detrás de lo eterno.
Sólo se combate la mentira desde la verdad, nunca desde la confusión.
El ser humano, sin paraíso, busca reino. Y el ángel de luz lo ofrece.
El león y el cordero serán apacentados juntos (Isaías 65:25)
Pronunciaste mi nombre como nadie lo ha pronunciado. Sonó como un vuelo de alondras en un campo de trigo.
La libertad no es la meta, es el camino.
Todas las preguntas, dudas y soledades; todo laberinto y cadena del alma, sólo tienen una respuesta: la cruz del Gólgota y la tumba vacía.
Con la saña del verdugo su locura irracional maldita resetea página a página de las verdades escritas.
Un poema a la mujer que sufre. "Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo; he aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo, y sobre zafiros te fundaré" (Isaías 54:10-11)
Hay una sed que fragua la arquitectura honda de tu vida.
A lo bueno llaman malo y a lo malo dicen bueno ideólogos de rebaño, intelectuales gregarios que no saben mirar al cielo.
En oro la paja han trocado, y el pesebre en catedrales...
Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo (Romanos 15:13)
Poema inspirado en Lucas 13:34.
¡Sí, me beberé las estrellas y me hundiré en los estanques...!
Lámpara a mis pies, agua viva en el estío. Dulce como la miel y lumbrera a mi camino.
Un poema inspirado en Apocalipsis 3:20
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Lucas 21:33)
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