El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Ante el Dios que nos llama hijos no hay ‘hijas ajenas’: el dolor de la mujer vulnerada es el de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio una afrenta directa al Padre que la diseñó.
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