El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La libertad no es la meta, es el camino.
Y he aquí, ante mí calzada recta donde el torpe no se sale del camino; donde aún el cojo, y el que tropieza, reencuentra siempre su destino.
Poema inspirado en Lucas 13:34.
Tu no habitas tras los muros del Templo...
No me dan nombre mis obras; aunque entre los surcos queda el fruto y cosecha de mis horas, de mi labranza y mis poemas.
Cuando calla adormecido el pueblo son los malvados quienes reinan.
Si se alzan pensamientos oscuros que me transforman en noche el día.
Podemos y debemos elegir entre la cultura del agradecimiento o la de la queja.
Mi alma en Ti siempre descansa porque en mí has fijado tus ojos.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de El?
Y cuando oigáis de guerras y rumores de guerras, no os asustéis; porque estas cosas tienen que suceder primero, pero aún no será el fin (Lucas 21:9)
El intérprete de la Ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: ¿Quién es mi prójimo? Le respondió Jesús: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó.
María estaba fuera llorando junto al sepulcro. Se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús. Y El le dijo: Mujer, ¿por qué lloras? (Juan 20)
Un poema inspirado en los Salmos de David.
Al que venza le daré de comer del maná escondido, y una piedrecita blanca con un nombre nuevo escrito, que nadie conoce sino el que lo recibe (Apocalipsis 2:17)
Una paráfrasis poética de Lucas 24:36.
¿Lejanos mensajes de un Dios que vela, o rescoldos solos del fuego común que torna al polvo y la ceniza?
Un relámpago de gracia inusitada, un latido en la hora del milagro, un confluir el todo con la nada.
Y el padre de mentiras celebraba el triunfo total de la serpiente.
Cansado de manos inmersas en guantes de hierro y de barro, fuertes cuando al débil golpean pero sumisas siempre al tirano.
Ciegos y guías de ciegos, con música de tamboriles para bailar entre el cieno.
Paráfrasis poética del Salmo 139: “Vieron tus ojos mi embrión, y fue mi ser misterio y poema”.
Un poema al hermano/a que no dejaron nacer.
La justicia y la paz se besaron.
La flor que el Señor ha cortado aún permanece, toda apariencia, orgullosa sobre su verde tallo
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.