El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
La dignidad de la mujer no depende del varón o la estructura social, sino del fuero divino que la declara libre de tutela humana, propiedad exclusiva del Creador del universo.
Ante el Dios que nos llama hijos no hay ‘hijas ajenas’: el dolor de la mujer vulnerada es el de una hermana de sangre espiritual, y su desprecio una afrenta directa al Padre que la diseñó.
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