El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
El 30 y 31 de mayo, Madrid acogió a cerca de 20.000 personas en el Festival de la Esperanza, organizado por la Billy Graham Evangelistic Association.
Palacio de Vistalegre durante el Festival de la Esperanza / Imagen: BGEA
El pasado fin de semana, la Billy Graham Evangelistic Association llevó a cabo el llamado “Festival de la Esperanza”. Entre las tardes del 30 y 31 de mayo, casi veinte mil personas acudieron al evento gratuito, disfrutando de música en directo y de una predicación a cargo de Franklin Graham, presidente de la asociación.
Como explicó Graham a este medio hace una semana, su decisión de celebrar este festival en Madrid vino motivada por sus conversaciones con pastores y líderes de la zona, que desde hace años animaban a la asociación estadounidense a llevar a cabo un evento en esta ciudad. Así, tras año y medio de preparativos, finalmente fue el Palacio de Vistalegre, en el madrileño barrio de Carabanchel, el lugar escogido para el encuentro.
[ads_google]div-gpt-ad-1623832500134-0[/ads_google]
Durante los meses previos al Festival de la Esperanza, la organización contactó con las iglesias de la zona para reunir voluntarios y animar a la gente a que acudiera al evento e invitaran también a sus amigos y conocidos de contextos no evangélicos. Además, se llevaron a cabo distintos eventos en preparación para este festival, como el encuentro en febrero celebrado en el Parque de Atracciones de Madrid, que reunió a unos 2.500 jóvenes.
Además, horas antes del evento principal, varios grupos estuvieron por los alrededores del recinto dando a conocer el evento e invitando a la gente a conocer más sobre la historia de Jesús. “Salíamos con algunos folletos y los repartíamos a las personas del barrio”, comenta Moisés Arroyo, estudiante de Red Timoteo que acudió al evento como parte del equipo. “Con algunos hablamos más, con otros menos; unos estaban más abiertos, otros más reacios, sobre todo entre los españoles… Algunos nos comentaban que tenían interés en ir y que intentarían pasarse, aunque es cierto que una vez en dentro del evento, era difícil encontrar a alguien entre tanta gente.”
Naomi Pricop fue también una de los más de mil voluntarios que ayudaron durante el fin de semana. Tanto en los talleres previos para los consejeros y ujieres como en las horas previas al evento, se les recordó el motivo tan importante por el que estaban ahí: para ayudar y acompañar a la gente que quisiera seguir a Jesús. “Ese objetivo nos ayudaba para estar enfocados y atentos”, comparte Naomi.
El Palacio de Vistalegre abrió sus puertas a las 18:00, y poco a poco el lugar se fue llenando. La primera noche, más de 12.600 personas completaron el aforo disponible, quedando incluso cerca de un millar sin posibilidad de entrar al recinto. El día siguiente, aunque la asistencia bajó hasta los 8.000, el ambiente fue tan animado y participativo como la jornada anterior.
A las 19:00 de la tarde, la programación del evento comenzó con la actuación del coro góspel formado por la agrupación musical juvenil “Sing It!” y el Coro Gospel Living Water, ambos afincados en Madrid. Con canciones tanto en inglés como en español, animaron al público, que se sumó a dar palmas y cantar junto a ellos la más que conocida melodía de “Oh Happy Day”.
A continuación, salió al escenario Dennis Agajanian, cantante y guitarrista estadounidense, y habitual colaborador de la asociación Billy Graham (BGEA). Tanto con sus canciones más conocidas como con las piezas exclusivamente instrumentales, Agajanian motivó constantes aplausos del público al compás de la música. De hecho, fue muy curioso ver cómo incluso los intérpretes a lengua de signos española(LSE), que iban traduciendo todo el encuentro, se servían de los recursos de esta lengua para transmitir la energía y el ritmo de la actuación.
Recogió el testigo el famoso artista cristiano Michael W. Smith, ganador de tres premios Grammy y numerosos premios Dove. El compositor norteamericano logró poner en pie a la gran mayoría de los asistentes, pues buena parte de su discografía forma parte de los cancioneros habituales de las iglesias evangélicas desde hace décadas. Así, con canciones como Breathe (2001), Michael dejó de cantar la letra en inglés, cediendo el protagonismo al auditorio, que coreaba la versión en español del tema.
[photo_footer] Michael W. Smith durante su actuación / Imagen: BGEA [/photo_footer]
Otra agrupación musical lideró un tiempo posterior de alabanza a Dios a través de algunas de las canciones más conocidas dentro de la iglesia evangélica, como Praise (2023). Pese a que el grupo las interpretaba en inglés, nuevamente el público, familiarizados en su mayoría con las canciones, las entonaba en español. “Muchas personas disfrutaron mucho de este tiempo cantando con el corazón, tanto niños como personas mayores fue lindo verlas como adoraban y se enfocaban en la letra de la canción”, destaca nuevamente la voluntaria Naomi.
Finalmente, el cierre del tiempo musical estuvo a cargo de la estadounidense Charity Gayle. La autora de éxitos como I speak Jesus (2021) o Thank You Jesus for the Blood (2021), acompañada de una espectacular banda, se atrevió a cantar los temas en español, algo valorado muy positivamente entre los asistentes: “me gustó mucho que la propia artista interpretara las canciones en español”, comenta Sarah Senou, que se encontraba entre el público en ambas noches.
Como vi el evento desde la sección de prensa, tuve la oportunidad de conocer a la periodista Marta Villanueva, que se encontraba en el evento por motivos profesionales. Aunque mostró ciertas reservas con respecto a otras partes del evento, lo cierto es que la música fue precismente uno de los aspectos que más valoró. "El momento del evento en el que yo estuve más conectada era en ciertas canciones; el góspel me pareció impresionante”, me explicó. “La música tiene un efecto que llega a partes de ti, a las que ni la oratoria ni nada visual pueden llegar; conecta de una manera mucho más profunda".
Tras esta más de hora y media con distintos números musicales, a las 20:45 dio comienzo la predicación de Franklin Graham, sin duda uno de los momentos más esperados, sobre todo por la prensa —entre quienes me encontraba yo como acreditada para este medio—. Las vinculaciones de Franklin con el presidente estadounidense Donald J. Trump despertaron especial interés mediático, dado que inevitablemente se sumaba un componente de atención política al evento, más allá de su carácter religioso. También, quizás por eso los asistentes que conocíamos sobre estos nexos encaramos el momento de la charla de Graham con cierta expectación, anticipándonos a las posibles referencias o menciones políticas.
[photo_footer] Franklin Graham durante el Festival de la Esperanza / Imagen: BGEA [/photo_footer]
Una de las cosas que más llamaron mi atención durante la predicación fue la reacción de los asistentes. Cuando en la predicación se mencionaban conceptos como el amor de Dios, la cruz y la salvación, o cuando se referenciaban conocidas frases como que la Palabra de Dios es la misma “ayer, hoy y siempre”, un estallido de aplausos irrumpía en el auditorio.
Lo mismo ocurrió cuando Graham explicó qué era el pecado a través de ejemplos: la mentira, la adoración dirigida a ídolos como el fútbol, relaciones sexuales fuera del marco matrimonial, aborto, etc. Estoy segura de que no todos los asistentes aplaudieron en todos esos momentos, ni siquiera aquellos que pertenecemos a la iglesia evangélica y estamos de acuerdo con el diagnóstico que hace la Biblia sobre el corazón humano y el problema del pecado.
Hablando con mi amigo Samuel Núñez, estudiante de tercer curso de Filosofía y miembro del coro góspel que actuó en el evento, compartimos una sensación extraña ante esto. “Aunque el evento me pareció más cercano que otros a los que he ido”, comentaba, “creo que a veces se pudo caer en reducir al pecado a una lista de cosas que no se deben hacer, entre las cuales las peores y las más destacadas son las asociadas a un perfil ideológico concreto, dejando otras muchas (y más cercanas al círculo político del predicador) sin comentar”.
Pero el mensaje central del presidente de la Billy Graham Evangelistic Association tuvo como punto de partida el texto bíblico de Marcos 10:46-52, que narra el encuentro de Bartimeo con Jesús de Nazaret. Bartimeo, ciego, gritaba a Jesús que tuviera misericordia de él, incluso cuando muchos de los que le rodeaban le ordenaban que se mantuviera en silencio. “Fuera de Jesús estás ciego espiritualmente”, reflexionó Franklin. “Todos hemos pecado, pero Dios nos amó tanto que dio a su hijo para quien crea en él no se pierda” continuó, citando Juan 3:16. “Si esta noche no puedes recordar nada más, recuerda esto: Dios te ama, y perdonará tus pecados si te acercas a Jesucristo con fe”, concluía Graham, “Bartimeo clamó por misericordia con todas sus fuerzas, ¿estás dispuesto a pedirle a Dios que tenga misericordia de ti?”
Según la organización, cientos de personas tomaron la decisión de clamar a Jesús pidiendo perdón y misericordia. Entre ellas se encontraba Marcos Badell, de 36 años, quien nunca antes había asistido a una reunión evangélica. Vio algo sobre el Festival en Instagram y asistió al evento junto a su novia. Durante la invitación al Evangelio, tomó un paso de fe y, emocionado, dijo que le había conmovido profundamente el mensaje del amor de Cristo por él. “Soy ateo —bueno, era ateo—”, dijo Badell, “y veo que, a pesar de eso, Él me ha buscado. Eso es lo que más me impacta”.
En una sala habilitada para ello, los consejeros oraban y acompañaban a quienes, como Marcos, habían decidido seguir a Jesús. Gianmarco Guillén era uno de esos consejeros, y reconoce que, en la práctica, el espacio se volvió un tanto caótico debido al desequilibro entre voluntarios y personas que necesitaban oración. Pero, aunque él no conectó con nadie que necesitara oración, sí pudo ver cómo en medio del caos las personas eran atendidas y se oraba por ellas.
La decisión de seguir a Jesús no terminaba al dar un paso al frente, sino que el equipo de la BGEA se aseguró de que quienes quisieron acercarse más al Evangelio tuvieran una congregación evangélica con la que conectarse tras el evento. La realidad evangélica en nuestro país —cuánto más en la capital— es muy diversa, pero me atrevería a decir que prácticamente ninguna iglesia cuenta con los recursos y la espectacularidad de un evento como el Festival de la Esperanza. Por eso, mantener el contacto es muy importante: una vez apagados los focos, bajada la música y cerrado el estadio, es en la calma y el ajetreo de lo cotidiano cuando seguir a Jesús tiene implicaciones en nuestra realidad y, por tanto, es entonces cuando más necesitamos acompañamiento y cuidado.
[photo_footer] Consejera abarazando a una persona que decidió seguir a Jesús / Imagen: BGEA [/photo_footer]
Como hemos visto, el Festival de la Esperanza dejó sensaciones muy diferentes entre los asistentes, y aún más entre quienes han conocido el evento a través de las noticias y reportajes de esta última semana.
Un elemento que ha sido subrayado y valorado por muchos es la capacidad de movilización. Casi 900 iglesias, de 15 denominaciones diferentes, se involucraron en el evento, llenando cerca de 200 autobuses con sus propios miembros e invitados de contextos no evangélicos. Pero lo destacable no fue solo el aspecto organizativo o logístico, sino la percepción de una unidad entre los asistentes, que a pesar de sus posibles diferencias eran capaces de apartarlas para enfocarse en aquello que los unía: Jesús.
Para Marta Villanueva, esta suerte de vínculo colectivo expresado de forma visible en el ambiente, la participación y la intensidad emocional del encuentro fue muy llamativa. “Me pareció que había personas con un sentimiento casi hasta romántico hacia Dios”, señala, “y de alguna forma, al estar tan unidos a Dios también estaban muy unidos entre ellos, una unidad que se ve en pocos sitios”.
No obstante, quizás la contrapartida más grande de esta preciosa unidad fue que se potenciara la sensación de que el evento estaba orientado principalmente a un público que ya era cristiano: “Creo que todo era dedicado a gente que ya pensaba así”, me contaba Marta. “Como agnóstica, yo no pienso así, pero tampoco lo niego, y no me vi identificada en ninguno de los mensajes o de los vídeos. Para mí, no conectó con un público que pudiera ser externo, que por lo que pude conocer y estuve entrevistando, tampoco me pareció que hubiera mucho”. “Si vienes de fuera y no tienes ninguna idea de lo que es esto, creo que es muy complicado que llegues a conectar. Parece algo tan extraterrenal, tan divino, tan incondicional, que para mí no es posible llegar a conectar con personas un poco más escépticas de esa manera”.
Así, la imagen de miles de personas reunidas en torno a una misma fe resulta difícil de ignorar. Pero precisamente eso es lo que para muchos refuerza la sensación de un espacio muy cohesionado hacia dentro, aunque menos accesible hacia fuera.
Quizás aquí reside una de las principales preguntas que deja este Festival de la Esperanza. Conocer a Jesús ha transformado mi vida, y es un privilegio poder compartir con otras personas un mensaje que ha traído esperanza y propósito tanto a mi vida como a muchas otras personas a lo largo de la historia. Pero, como le dijeron a Spiderman, “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Si creemos que la historia de Jesús es la mejor noticia que alguien puede recibir, también deberíamos preguntarnos si estamos viviéndolo y compartiéndolo de la mejor manera posible. ¿Cómo comunicar el mensaje cristiano de una forma que también resulte reconocible para quienes no comparten de entrada sus códigos, su lenguaje o sus presupuestos filosóficos?
[ads_google]div-gpt-ad-1623832402041-0[/ads_google]
El cristianismo son buenas noticias precisamente porque no habla de lo que el ser humano tiene que hacer para llegar a Dios, sino de lo que Dios ha hecho para acercarse a nosotros. Si Jesús realmente fue quien dijo ser, si realmente murió y resucitó, eso significa que hay esperanza para el principal problema del ser humano: nuestra distancia de Dios.
Si Dios, en Jesús, ya se ha acercado a nosotros, la invitación del cristianismo sigue siendo relevante hoy en día. Y no porque ofrezca una identidad grupal o un estilo de vida, sino porque el evangelio es una esperanza para todos y de verdad responde a preguntas profundamente humanas.
Recibe el contenido de Protestante Digital directamente en tu WhatsApp. Haz clic aquí para unirte.
La década en resumen: teología, con José Hutter
La conmemoración de la Reforma, las tensiones en torno a la interpretación bíblica de la sexualidad o el crecimiento de las iglesias en Asia o África son algunos de los temas de la década que analizamos.
Intervalos: Disfruten de la luz
Estudiamos el fenómeno de la luz partiendo de varios detalles del milagro de la vista en Marcos 8:24, en el que Jesús nos ayuda a comprender nuestra necesidad de ver la realidad claramente.
2020, año del Brexit
Causas del triunfo de Boris Johnson y del Brexit; y sus consecuencias para la Unión Europea y la agenda globalista. Una entrevista a César Vidal.
7 Días 1x08: Irak, aborto el LatAm y el evangelio en el trabajo
Analizamos las noticias más relevantes de la semana.
Min19: Infancia, familia e iglesias
Algunas imágenes del primer congreso protestante sobre ministerios con la infancia y la familia, celebrado en Madrid.
X Encuentro de Literatura Cristiana
Algunas fotos de la entrega del Premio Jorge Borrow 2019 y de este encuentro de referencia, celebrado el sábado en la Facultad de Filología y en el Ayuntamiento de Salamanca. Fotos de MGala.
Idea2019, en fotos
Instantáneas del fin de semana de la Alianza Evangélica Española en Murcia, donde se desarrolló el programa con el lema ‘El poder transformador de lo pequeño’.
Héroes: un padre extraordinario
José era alguien de una gran lealtad, la cual demostró con su actitud y acciones.
Programa especial de Navidad en TVE
Celebración de Navidad evangélica, desde la Iglesia Evangélica Bautista Buen Pastor, en Madrid.
Primer Congreso sobre infancia y familia, primera ponencia
Madrid acoge el min19, donde ministerios evangélicos de toda España conversan sobre los desafíos de la infancia en el mundo actual.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.
Si quieres comentar o