Desde que llegamos a España en charlas con familiares y vecinos escuchamos frases y palabras nuevas que enriquecen nuestro vocabulario y nos ayudan a comunicarnos mejor.
Estamos agradecidos al Señor por esta otra bendición que confirma su voluntad de salir de nuestra cuna en el ‘nuevo mundo’ para afincarnos en el Mediterráneo de nuestras raíces ancestrales.
“Estoy flipando”, “me mola mogollón”, son algunas de las expresiones que no teníamos en nuestro ‘diccionario’ latinoamericano. Para quienes no las comprendan explicamos que las oímos cuando se califica una situación que causa entusiasmo, placer o alegría; alguien o algo que hace disfrutar. Lo de ‘mogollón’ (sinónimo de ‘mucho’, ‘montón’) se usa para magnificar el estado de ánimo. Flipar y molar son sinónimos de ‘alucinar (1).
La acción de ‘flipar’ o de ‘alucinar’ es consecuencia de una emoción, o de drogarse (2). La podemos escuchar tanto de boca de personas abstemias como de otras que beben mucho o fuman porros.
Estamos en una sociedad que busca motivos para flipar, como si aún no tuviera suficientes. Por todas partes vemos a los que alucinan yendo detrás de bandas musicales o clubes de fútbol, navegando por internet o inhalando adhesivos, fumando marihuana y bebiendo alcohol.
MENTIRAS QUE SE VUELVEN VERDADES
Leemos que en Hollywood han hallado un jugoso filón: producir películas de epopeyas bíblicas. Y la gente mola yendo a verlas aunque la compañía Disney sea una excepción y haya decidido no mencionar a Dios en sus producciones. Ya no importa qué ni cómo, todo lo que se venda rápido debe hacerse y promocionarse.
No bastó que a la gente le mole un mogollón el cine, ahora hay que hacerla flipar con la Biblia.
Que una sociedad de consumo atormentada por sus dificultades se refugie en el alcohol o la droga ya no nos causa asombro.
Pero, enterarnos de que una sociedad a la que se llama ‘cristiana’ haga cine o vea películas basadas en el prejuiciado uso del libro inspirado por Dios, debiera despertar en los que nutrimos nuestra fe en ella una reacción totalmente opuesta a la de flipar.
Están de moda, seguramente por lo taquilleras, las películas que se basan en temas bíblicos, aunque no se ciñan al texto inspirado y solo pongan de él lo que desean sus guionistas. En este punto los que amamos la Palabra de Dios no debiéramos claudicar en lo más mínimo frente a los que defienden un filme “porque, sea como sea, se está hablando de la Biblia” y piensan que algo de ella quedará. Por contraste, me hacen recordar la triste y célebre frase, atribuida a varios autores, que afirma que repetir una mentira transforma algo de ella en una verdad creíble (3).
He escuchado todo tipo de prédicas a lo largo de la vida que el Señor me ha dado. Pastores de renombre que en algún momento confundieron el púlpito con una cátedra de psicología o filosofía, y usaron la Biblia como excusa para demostrar sus conocimientos.
Sin duda alguna cayeron en la sutil trampa del enemigo de Jesucristo y de Su iglesia con la que quiere hacernos creer – en todo tiempo y de cualquier manera - que las ciencias humanas no son parte de esa búsqueda incesante del pecador para independizarse de Dios, sino de Su beneficiosa revelación general.
El resultado es que muchos creyentes incorporan el conocimiento humano en su interpretación de las Escrituras, convencidos que todo lo que es un avance para el hombre debe ser bueno para la fe. Esto es lo que se conoce como ‘integracionismo’.
Los ‘cristianos’ integracionistas invierten el sentido de la verdad que nos ‘liga’ a Dios; mientras Él por su Espíritu nos ‘revela’ de arriba hacia abajo, de afuera hacia adentro por medio del Mensaje cuyo centro es Jesucristo, los que sostienen que en nosotros está la verdad la explican de manera antropocéntrica, desde dentro de sus mentes y corazones no regenerados.
Nadie en su sano juicio debiera atacar al conocimiento científico ni a los trabajadores de la ciencia.
Dios permite que el conocimiento humano avance como necesario contraste a Su eterno propósito que nos llega por revelación, única y poderosa vía de regeneración para el pecador.
Quizás estos pensamientos generados por las noticias que leemos en P+D nos lleven a centrar nuestra mirada en Jesucristo, el Intercesor que está en el Santuario celestial esperando del Padre la orden para venir a por Su iglesia.
La fe que nos viene de Su autor y consumador es la que destruye toda artimaña enemiga que busca desviarnos de nuestra Cabeza.
Notas
Ilustración tomada de Google.
1. Es interesante comparar con el verbo en inglés ‘to flip’ que significa la acción de ‘lanzar’, e.g. la bola impulsada por soltar un émbolo en el juego llamado ‘flipper’ donde la bola va marcando puntos según dónde golpea o el orificio donde finalmente entra. Además, ‘flipping’ o ‘flippant’ son adjetivos que se aplican a un individuo poco serio, gracioso, descarado, pícaro, impúdico
2. El sistema nervioso simpático desde el punto de vista psicológico nos prepara para la acción. El funcionamiento del sistema nervioso simpático está asociado con la psico-percepción de un estímulo de carácter emocional no neutro
3. Un interesante artículo de Ivan Almeida, doctorado en Filosofía y profesor jubilado de la Universidad de Aarhus, Dinamarca; Página 12, 03/08/2011. Allí se menciona una serie de posibles autores de la frase anteriores a Voltaire a quien se le atribuye y, más recientemente, a Joseph Goebbels, el artífice de la propaganda de Hitler.
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