El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Pensaba en la muerte como liberación de sus trastornos psíquicos, como el encuentro definitivo con su propia derrota.
Nosotros, cristianos evangélicos, lloramos con todos los que han sufrido y llamamos a los cristianos de todo el mundo a recordarles especialmente en sus oraciones.
En Berlín, una exposición muestra la muerte de cerca. No es para todo el mundo, pero es una experiencia fascinante.
Como para el ficticio magnate de la comunicación, la muerte sigue representando para muchos nada más que una sospecha imposible.
Su muerte vicaria nos redime de la esclavitud moral del pecado y nos otorga libertad para poder vivir una vida nueva.
Este es el mensaje que hemos de celebrar en estas fechas: la alegría de saber que el poder del sepulcro ha sido derrotado por el Señor de la Vida.
Nueve de los magistrados que forman el pleno han votado a favor de desestimar el recurso que había presentado Vox contra la norma.
El cine captó el horror de un conflicto, que lejos de exaltar los grandes ideales, mostró la podredumbre humana.
¡Qué oportuna nos ha venido su inesperada muerte y posterior sepelio!
Uno de los más grandes privilegios que Dios nos otorga a sus hijos es su Espíritu Santo. No hay otro “espíritu guía” para el cristiano.
Ahora su vida no tenía sentido. Sin ella no disfrutaba como antes de sus hijos y nietos.
A lo largo de la Biblia no existe una sola idea sobre lo que pasa cuando morimos. Esa enseñanza atravesó muchas etapas.
La realidad del duelo perinatal nos confronta como individuos, iglesia y sociedad. ¿Cómo gestionarlo? “Hay que escuchar”, dice Ana Amelia Sánchez, psicóloga especializada en esta cuestión y con experiencia desde hace años.
¿Cuáles son los retos y las oportunidades que nos saldrán al paso cuando lleguemos al final de nuestras vidas, y qué podemos aprender de los incontables cristianos que nos han precedido?
Según el texto bíblico, la muerte ocurre a todos. Cada uno de nosotros vivimos bajo sentencia de muerte.
Una reflexión previa a la paternidad, en un año en el que la realidad del contraste entre la vida y la muerte ha sido especialmente notoria.
El anhelo de la inmortalidad ha revestido la visión de la existencia en cada civilización. Vivimos constantemente preguntándonos por esta vida y buscando extravagantes formas de conservarla.
Ese no querer aceptar que con la muerte no se termina todo nos impide vivir bien.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. (Juan 11:25)
En preparación para las IV Jornadas de Bioética (2 al 5 de diciembre, Madrid), conversamos con Pablo Martínez Vila sobre los principales desafíos éticos que los cristianos debemos abordar en el presente.
Sus libros tratan sobre el temor de que nuestra vida sea destrozada por esos secretos, que a la mínima oportunidad se pueden convertir en seísmos devastadores.
Un artículo de Fernando Alexis Jiménez.
Un informe muestra que en el país hubo 2.699 muertes por medio de esta práctica el año pasado, un aumento del 10,39%. La mayoría de ellos se realizaron a domicilio y a pacientes mayores de 70 años.
Roman, se encontraba sirviendo en Ucrania enviado por una organización cristiana. Se había desplazado a la ciudad para ayudar en la evacuación.
Una interpretación personal de un cuadro de Marina Abramović.
Las opiniones vertidas por nuestros colaboradores se realizan a nivel personal, pudiendo coincidir o no con la postura de la dirección de Protestante Digital.