El País ha publicado en su edición de este sábado un bochornoso artículo sobre el crecimiento de iglesias evangélicas en la zona de Carabanchel.
Además de compartir burlador y malvado su actitud de soberbia, también participan de la dureza de corazón, que a fuerza de echar raíces se ha convertido en una naturaleza en ambos.
Cuando se rompe una barrera, es fácil romper una segunda y todavía más fácil romper otra, resultando facilísimo romper la cuarta y todas las que hagan falta.
En esta exaltación del asombroso descubrimiento no deja de latir la vieja pretensión de que hemos superado a Dios.
¿De dónde vendrá, entonces, la misericordia, la compasión, para el que ha transgredido y reconoce su falta? Si de los hombres no viene ¿de dónde procederá?
La cordura, en el sentido más pleno del término, no es un asunto que concierne al cerebro sino que tiene que ver con el asiento interno de la personalidad del ser humano.
La hormiga tiene sentido de la responsabilidad, porque sabe lo que tiene que hacer y cuándo, dependiendo su supervivencia de ello.
Cuando lo cuantitativo y cualitativo de la maldad se dilata en el tiempo y echa raíces profundas, entonces la maldad ha llegado a su apogeo.
Igual que antaño, va a haber quienes valientemente se van a oponer al falso sistema de cosas dominante, triunfando sobre el mismo.
Es hora de reaccionar, antes de que sea tarde, para salvar de la destrucción a las generaciones que vienen, víctimas de una perniciosa confabulación.
Como los débiles no tienen poder en sí mismos, no pueden defenderse, así que dependen totalmente de lo que otros quieran hacer en su favor.
No se puede aprobar lo que hace el malo, sin al mismo tiempo reprobar lo que hace el justo. Lo primero desemboca en lo segundo.
Los planes se construyen a base de pensamientos, igual que un edificio a base de piedras o ladrillos. Pero ¿serán acertados tales planes?
Hay un tweet de Dios que dice los siguiente: ‘Abominación es a los reyes hacer impiedad, porque con justicia será afirmado el trono.’ (Proverbios 16:12).
‘Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero el Señor pesa los espíritus.’ (Proverbios 16:2).
Hay un tweet de Dios que dice lo siguiente: ‘Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; mas en la multitud de consejeros hay seguridad.’ (Proverbios 11:14)
Sabiduría e inteligencia, no oro o plata, son la medida de la verdadera riqueza y quien las tiene es verdaderamente acaudalado.
Hijos de muerte se puede aplicar a los que han sido destinados, por la voluntad de otros, a morir, antes de nacer; siendo mudos, porque, mientras están vivos, todavía no tienen habla.
Que algo que fue tan sopesado y estudiado, antes de ser redactado, por eminentes juristas para que llegara a ser patrimonio común de la humanidad, se haya convertido en un saco donde todo cabe, es señal segura de que el norte se ha perdido.
Aunque la maldad temporalmente se salga con la suya, su derrota final está sellada.
La verdad se sostiene a sí misma, no siéndole añadido nada ni siéndole restado nada, según quién sea su declarante.
Ante la avalancha de retorcidos discursos, conceptos y palabras a la que estamos asistiendo, no hay más que un asidero firme al que agarrarse.
La palabra abominación es uno de los calificativos más fuertes que se pueden emplear hacia lo que es execrable y odioso.
Lo que Dios reserva para los rectos es rectitud y, de esa manera, de lo que tienen, se les da más.
La corona se usa a menudo en sentido figurado en la Biblia, para denotar excelencia y elevación.
Alimentarse de la mentira es sabroso, dulce. El que una vez echa mano de ella y ve que consigue resultados, continuará volviendo a recurrir a su ayuda.
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